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El puerto de Hidra con mansiones de piedra que bajan hasta el mar
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Islas Sarónicas desde Atenas: Egina, Hidra, Poros, Spetses

📅 2 de mayo de 2026 ⏱️ 8 min de lectura ❤️ Kathy
Desde Ioulianou 50 al Pireo es directo: metro a Victoria, transbordo a la Línea 1 y ya estás en el puerto. Por eso, cuando me piden una isla fácil, pienso en las Sarónicas. Egina, Hidra, Poros, Spetses y Agkistri caben en un día, pero no todas encajan igual con cada viaje.

Por qué las Sarónicas son tan prácticas

Quedan entre el Ática y el Peloponeso. No necesitas volar, ni pedir una semana libre, ni tragarte un ferry eterno por el Egeo. Casi todos los barcos salen de El Pireo; en tu billete verás la puerta exacta y también aparece en los paneles del puerto.

Egina, la más simple y barata. Hidra, puerto potente y cero coches. Poros, tranquila y muy cómoda con niños. Spetses, algo más lejos y con aire elegante. Agkistri, pequeña y de pinos, a menudo combinada con Egina.

Egina: pistacho y Afea

Para un día, Egina funciona muy bien: ferris frecuentes, trayecto corto desde El Pireo y tiempo de sobra para callejear, bañarte y volver sin prisas.

La capital mezcla casas neoclásicas, cafés junto al muelle y mucha vida los fines de semana. Entre 1828 y 1829 fue la primera capital del Estado griego moderno, antes de que Atenas tomara el relevo.

El templo de Afea, en la costa este, se levantó hacia el 500 a. C. y se conserva bastante bien. Los frontones están hoy en Múnich — tema aún debatido. Se habla del “triángulo sagrado” Afea–Partenón–Sunio; suena bonito, pero es más relato popular que conclusión arqueológica firme.

El pistacho de Egina tiene DOP. Es más pequeño y fragante que muchos importados; lo verás por todas partes: al natural, salado, en dulces y hasta en helado. Playas prácticas: Marathónas, Agía Marina y Pérdika.

Hidra: sin coches

En Hidra el tráfico motorizado está muy limitado para proteger el carácter del pueblo. En el puerto no oirás motos. Te mueves a pie, en taxi marítimo, con carritos y, para cargas, con animales de trabajo. No es postal turística: es logística diaria en callejones empedrados y en cuesta.

El puerto es un anfiteatro de piedra con mansiones de armadores del siglo XVIII. Leonard Cohen vivió aquí desde 1960 y compró casa en la isla. Sophia Loren rodó «La muchacha del Délfín» en 1957. La DESTE Foundation monta exposiciones de arte contemporáneo en el antiguo matadero, solo en verano.

Las playas son sobre todo rocosas: Mandráki, Vlichós, Avláki, Plákes. A varias se llega en taxi marítimo. Si te apetece caminar, la subida al monasterio del Profeta Elías pide tiempo, agua y buen calzado, más aún con calor.

El Archivo Histórico–Museo de Hidra explica bien el papel de la isla en la Revolución de 1821. Hidra aportó barcos, marinos y almirantes. De ahí las grandes mansiones que rodean el puerto.

Poros: canal estrecho, pinos y mar fácil

Poros está separado del Galatás del Peloponeso por un paso tan estrecho que el agua parece lago. La escala es más suave que en Hidra o Spetses.

La ciudad es pequeña, con la torre del reloj arriba como punto guía. Para familias, Poros es de las opciones más calmadas: distancias cortas, mar manso y playas sin complicaciones.

Enfrente, en Galatás, está el Limonodasos, zona asociada a limoneros y naranjos. Las playas básicas para parar son Askéli, Megálo Neório y Arsenal Ruso. Este último toma el nombre de la presencia rusa en el siglo XIX.

Spetses: mansiones y Bouboulina

Como excursión de un día, Spetses queda algo justa por la distancia; luce más con al menos una noche. Llegarás a Dáppia, frente a neoclásicos y antiguas casas de familias marineras.

El coche está limitado. Hay motos y aún funcionan coches de caballos. El Puerto Viejo mantiene memoria de astilleros y oficios del mar, no solo de terrazas.

Laskarina Bouboulina (1771–1825) vivió y actuó en Spetses y es figura clave de 1821. Su casa–museo es visita central. La Escuela Anargyreios y Korgialeneios se asocia a la novela «The Magus» de John Fowles.

Para bañarte: Agía Marina, Ágioi Anárgyroi, Zocheriá y Vréllos son nombres que repetirás. En octubre se celebra el Spetses Mini Marathon con carrera, natación y bici.

Agkistri: pequeño y con pinos

Agkistri es más chico y discreto que Egina. Los pinos llegan casi al agua y moverse es sencillo. Bien cuando te apetece playa y poco plan.

Skála es el punto de llegada principal. A Chalikidiádas se va por sendero y el ambiente es más libre. Muchos combinan Egina y Agkistri en el mismo día; funciona, pero deja poco tiempo en cada isla.

Horarios de ferris y qué esperar

Egina

La más corta y normalmente la más económica, con ferris convencionales y rápidos.

Poros

Opción tranquila para familias, con distancias cortas y mar amable.

Hidra

Puerto con mucho carácter para una primera visita, pero con menos arena.

Spetses

Mejor con noche si puedes, porque la distancia se come parte del día.

Las navieras y los horarios cambian según la temporada. Los rápidos acortan mucho el trayecto y cuestan más; los convencionales a Egina son más lentos y suelen salir mejor de precio. Para horas y tarifas exactas, revisa la web de la naviera y tu billete.

Fuera de picos, muchas veces puedes comprar ida y vuelta el mismo día. En verano y fines de semana, reserva. Las excursiones organizadas Egina–Poros–Hidra son cómodas, pero dejan poco margen en cada parada.

Excursiones de un día que encajan

Egina rinde bien como primera salida: barco temprano, paseo por la ciudad, bus o taxi al templo de Afea, comida, pistachos y regreso a última hora de la tarde.

Hidra pide menos guion. Llegas, callejeas, museo o subida corta, comes y rematas con mar cogiendo un taxi marítimo a Vlichós o Plákes. Poros es la más calmada para familias. Spetses cabe en un día, pero la ida y vuelta se nota en el reloj.

Qué isla para un fin de semana

Hidra gana por atmósfera y dos noches sin coche. Spetses se disfruta más con tiempo para el Puerto Viejo, el museo de Bouboulina y playas fuera de Dáppia. Egina es más asequible y fácil, sobre todo con niños. Poros es relajada, con trayectos cortos y mar tranquilo.

Comer en cada isla

En Egina el pistacho aparece en todo: desde pesto hasta helado. En Pérdika, las tabernas de pescado son la salida clásica. En Hidra verás amygdalotá (dulces de almendra) y pescado en el puerto; los precios suben rápido cuanto más pegado al agua te sientes.

Poros es de tabernas sencillas, sin mucha vuelta. En Spetses, el pescado “a la spetsióta” — tomate, ajo y hierbas — es la referencia.

Cuándo ir

Abril a junio y de septiembre a octubre son los meses más cómodos para las Sarónicas. Tiempo templado, mar ya en la agenda y muelles sin el empuje de agosto.

Julio y agosto llenan con atenienses de fin de semana. Hidra y Spetses encarecen primero. En invierno los ferris siguen, bajan los precios y las islas respiran a ritmo diario.

Fuentes

— Kathy